miércoles, 19 de noviembre de 2008

LOS ORIGENES DEL RON.


PANORÁMICA DEL VALLE DE LOS INGENIOS EN TRINIDAD, CUBA. DONDE SE CONCENTRABA LA PRODUCCIÓN DE AZÚCAR DE LA VILLA.
Son muchos los datos que tenemos sobre el origen del ron, incluso que puede tener un origen tan lejano como Arabia, ya que se cree que los árabes fueron los primeros en destilar el zumo fermentado de la caña de azúcar en el siglo VII, obteniendo una bebida llamada Arad. Los productos obtenidos por destilación en aquel entonces eran empleados para la elaboración de perfumes, bálsamos y esencias. No fue hasta después del siglo X que se utilizo el alambique con la intención de obtener alcohol, destilando bebidas fermentadas principalmente de uva o miel, y que un principio tuvieron un uso medicinal.
La caña de azúcar llego al nuevo mundo en noviembre de 1493 de la mano de Cristóbal Colón en su segundo viaje, con semillas que se cargaron durante su escala en Canarias. La caña de azúcar procede del extremo oriente, es una planta que no resiste temperaturas inferiores a los 0º c y necesita para crecer una temperatura mínima de 14º a 16º c. La temperatura ideal de crecimiento es a 30º c, con una humedad relativa alta y un gran aporte de agua. El clima de las Antillas le venia de maravilla a la planta y los cañaverales se extendieron rápidamente, para proveer de azúcar al ávido mercado europeo. La rápida extensión de este cultivo y la cantidad de mano de obra que se necesitaba para su picado, trajo como consecuencia la llega de miles de esclavos provenientes de África. Estos hacían el trabajo en el campo y en los trapiches. La azúcar la extraían al calentar el zumo de caña, lo que hacia que se formasen cristales de azúcar en las paredes del recipiente calentado. La melaza es el producto residual de este proceso y con ella se alimentaba a los esclavos y al ganado. Al añadirle agua y ponerla al sol fermentaba, produciendo un licor de alta graduación alcohólica. Se cree que fueron los esclavos quienes bebieron por primera vez este licor, al que llamaron Tafia y el cual le ayudaba a reponer fuerzas al final del día y les ponía muy alegres. Su consumo se extendió rápidamente, debido en gran parte a los barcos que realizaban el comercio entre las colonias y Europa. Y por supuesto a los corsarios y piratas de la época que la hicieron imprescindible a bordo. Se solía tomar mezclado con agua y limón, esto ayudaba a prevenir el escorbuto, aliviaba las penurias de los viajes y daba coraje en caso de batallas. El ejército inglés ofrecía una ración diaria a sus marineros, tradición que se mantuvo hasta el pasado siglo. También se utilizo como moneda de cambio, para pagar a los traficantes de esclavos en África.
El nombre actual de esta bebida no se sabe a ciencia cierta de donde procede, ya que existen dos versiones. La primera viene del nombre en latín que recibe la Caña de Azúcar, que pertenece a la familia de las gramíneas, género Saccharum Officinarum. La segunda de la palabra rumbullion que significaba gran bullicio o gran tumulto, que era lo que solía ocurrir cuando se ingería esta bebida en exceso. Estas palabras pueden haber derivado al ingles rum, en español ron y al francés rhum. La primera referencia a esta bebida es del año 1650 en Barbados y la primera mención oficial de Rum aparece en una orden emitida por el Gobernador General de Jamaica, el 8 de julio de 1661.
Quedan aun muchos misterios por descifrar sobre esta bebida, que serán difíciles de investigar, ya que varios países del Caribe se atribuyen su descubrimiento, entre ellos Cuba, Barbados y Martinica. En cualquier caso el resultado hoy en día es una bebida fantástica, algo mística y cautivadora. Con antepasados de esclavos y piratas e historias modernas de playas y paisajes. Capaz de combinarse en increíbles cócteles, amenizar una sobremesa y como no, maridar a la perfección con los mejores Habanos del mundo.

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