miércoles, 3 de diciembre de 2008

Maridaje de habanos. ¿Cuestión de gustos?

Salvo excepciones es difícil encontrar un restaurante, con una buena carta de puros. En ocasiones se debe al poco conocimiento del tema, o por la falta de equipos necesarios para un buen almacenamiento y conservación. En la mayoría de los casos la dedicación y tiempo que conlleva esta tarea, para la cual no existe una persona dedicada a la misma, provoca cartas mediocres y puros demasiado secos para su degustación.

Existen muchísimos formatos de puros, lo que hace que una misma vitola pueda ser de sabor suave, medio o fuerte en función de la marca. Por poner un ejemplo el Espléndidos de Cohíba y Churchill de Romeo y Julieta son la misma vitola (Julieta nº 2), pero el primero es de sabor medio a fuerte, mientras que el otro es de sabor medio. La falta de criterio a la hora de elaborar la selección hace que se repitan vitolas casi iguales como es el caso del Montecristo nº 4 y el Cohíba Siglo II, ya que ambos son la misma vitola (Marevas) y de sabor muy parecido. Si no contamos con espacio suficiente esto ira en detrimento de la variedad ofertada al cliente.

La elección de un puro ira en función del momento en que nos encontremos y de la experiencia del fumador, si es un principiante lo recomendable es empezar por un calibre fino e ir subiendo poco a poco. Si es un fumador más experimentado, puede combinar diversas vitolas desde el aperitivo hasta la sobremesa, solo teniendo en cuenta el tiempo que se tiene para cada momento. No se debe elegir un formato grande para luego apagarlo, ya que al encenderlo pasado un tiempo produce aromas y sabores desagradables.

Son muchas las combinaciones posibles a la hora de acompañar un puro. Casi siempre se acierta eligiendo nuestro destilado favorito, en mi caso mi combinación favorita es un Calvados, pero también lo puedo acompañar con Rones, Whiskys, Cognac, Oportos y muchas más, el objetivo es refrescar y limpiar la boca dejándola lista para una nueva calada. Nunca se debe elegir licores fuertes de frutas o plantas, ya que estos pueden disminuir nuestra capacidad de detectar aromas. Lo mejor es ir probando y la experiencia adquirida nos dirá porque opción decantarnos en cada momento. En el caso de puros que hayan tenido un proceso de elaboración más complejo y largo en el tiempo, necesitan de un compañero igualmente añejo, para que se combinen a la perfección la elegancia y complejidad.

Cuando no se quiera beber alcohol buscaremos unos buenos amigos, como el son los Cafés y las Infusiones, sobre todo el Té, que es utilizado en el control de calidad de las fábricas por los catadores, para limpiar el paladar en la degustación de diferentes vitolas. En caso de elegir el Café lo mejor sería uno de la variedad Arabica y con tostado natural, que es más aromático y suave.

Fumarse un Habano es maravilloso, nos trasmite su personalidad, su carácter, su inconfundible aroma y sabor. Por tanto busquémosle siempre un compañero a su altura, para que su degustación sea perfecta y la experiencia inolvidable.

Para las personas que no sean muy conocedoras, Vitola de Galera es el formato de cada cigarro puro, con un diseño, longitud y diámetro específico. Luego cada marca asigna un nombre a esa vitola, ya que esta elaborada cumpliendo unos estándares de calidad propios.



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