
En días pasados viendo la película de El Conde de Montecristo, me surgió la idea de contar la relación de esta novela, con los Habanos del mismo nombre.
Todo comenzó en la Habana donde se fundo Menéndez García y Cía., una sociedad formada por dos asturianos dueños de la marca Particulares, la cual se hizo famosa mundialmente con cierta rapidez. En 1936 fue vendida a Cifuentes y Cía., propietarios de Partagas. Con los beneficios obtenidos compraron la marca H. Upmann, la que no pasaba por un buen momento, por lo que tuvieron que modernizar la fábrica y volver a consolidar la marca en el mercado. Una vez hecho y hacia mediados de 1936 dedicaron todo el esfuerzo a desarrollar la marca Montecristo.
Las fábricas de tabaco tienen una especie de nave o gran salón, donde hay filas de mesas en forma de galeras, en las que se realiza el torcido del tabaco. Al frente y en el centro se sitúa la figura del lector, que tiene la misión de leer los periódicos del día y novelas a los torcedores. Desde mediados del siglo diecinueve el lector es una figura imprescindible en la galera, que ha sobrevivido hasta nuestros tiempos. En 1935 en la fábrica, el lector leía la novela de Alejandro Dumas “El Conde de Montecristo”, la cual fascino a los trabajadores, que sugirieron dar el nombre del protagonista a la nueva marca.
La elección del nombre, el diseño de la marca, los formatos elegidos y la excelente calidad de la ligada, contribuyeron al rápido éxito de estos cigarros. Los cinco primeros modelos se denominaron nº1, nº2, nº3, nº4 y nº5, de sabor medio a fuerte y con una capa carmelita oscura.
El tremendo éxito de la marca llega hasta nuestros días, ya que el Montecristo nº4 es el cigarro más vendido del mundo, y el nº2 lleva muchos años considerándose como el mejor figurado del mercado.
Montecristo sigue siendo una referencia en el mundo entero siempre que se habla de Habanos. No existe un fumador de puros que pueda resistir la tentación de saborear cualquiera de sus formatos, y es a su vez referencia obligada para cualquiera que se inicie en la aventura de degustar un puro.
Todo comenzó en la Habana donde se fundo Menéndez García y Cía., una sociedad formada por dos asturianos dueños de la marca Particulares, la cual se hizo famosa mundialmente con cierta rapidez. En 1936 fue vendida a Cifuentes y Cía., propietarios de Partagas. Con los beneficios obtenidos compraron la marca H. Upmann, la que no pasaba por un buen momento, por lo que tuvieron que modernizar la fábrica y volver a consolidar la marca en el mercado. Una vez hecho y hacia mediados de 1936 dedicaron todo el esfuerzo a desarrollar la marca Montecristo.
Las fábricas de tabaco tienen una especie de nave o gran salón, donde hay filas de mesas en forma de galeras, en las que se realiza el torcido del tabaco. Al frente y en el centro se sitúa la figura del lector, que tiene la misión de leer los periódicos del día y novelas a los torcedores. Desde mediados del siglo diecinueve el lector es una figura imprescindible en la galera, que ha sobrevivido hasta nuestros tiempos. En 1935 en la fábrica, el lector leía la novela de Alejandro Dumas “El Conde de Montecristo”, la cual fascino a los trabajadores, que sugirieron dar el nombre del protagonista a la nueva marca.
La elección del nombre, el diseño de la marca, los formatos elegidos y la excelente calidad de la ligada, contribuyeron al rápido éxito de estos cigarros. Los cinco primeros modelos se denominaron nº1, nº2, nº3, nº4 y nº5, de sabor medio a fuerte y con una capa carmelita oscura.
El tremendo éxito de la marca llega hasta nuestros días, ya que el Montecristo nº4 es el cigarro más vendido del mundo, y el nº2 lleva muchos años considerándose como el mejor figurado del mercado.
Montecristo sigue siendo una referencia en el mundo entero siempre que se habla de Habanos. No existe un fumador de puros que pueda resistir la tentación de saborear cualquiera de sus formatos, y es a su vez referencia obligada para cualquiera que se inicie en la aventura de degustar un puro.


2 comentarios:
No tenía ni idea de la procedencia del nombre de los puros de Montecristo pero aun mas curioso me ha parecido lo del lector. Es normal que exista porque sino la gente se aburriría mucho en ese trabajo.
Me gustan tus escritos sumiller cubano,es un honor que nos deleites de este modo. Estoy esperando tu próxima entrega. Mucha suerte!
Hola, te escribo desde Argentina, mi nombre es Javier. soy fumador y estudioso de todo lo relacionado con los habanos. Luego de años de fumar, probar y experimentar he adquirido ciertos conocimientos que me permitieron dar conferencias y charlas sobre el tema habanos.
Mi pregunta concreta es si tienes alguna idea de donde puedo estudiar habanosommelier, ya que necesito darle un marco digamos academico a mis coocimientos,
saludos desde argentina
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